El trasplante de cara. Criterios y efectos secundarios indeseables

El trasplante de cara hoy en día se ha convertido en una realidad increíble y ha devuelto la sonrisa a algunas personas.

Hasta ahora pocos han sido los casos donde una persona ha recibido como órgano donado, un rostro. La cara de quien recibe el trasplante ha sido desfigurada por una u otra causa. Lejos de ser solo un problema de cosmética o estética como muchos piensan, provoca una serie de conflictos psíquicos y orgánicos.

El hecho de tener acceso a una nueva oportunidad se convierte en el despertar de una pesadilla. También se evita con el trasplante de cara la ocurrencia de trastornos biológicos, psíquicos y sociales. Un rostro desfigurado puede en ocasiones llevar al suicidio a la persona afectada.

El trasplante de cara. Criterios para optar por el trasplante

El trasplante de cara generalmente no llega a ser total. Una vez que el paciente ha sido operado es capaz de reconocerse a sí mismo ya que se sustituyen dos tercios de la superficie total de la cara.

Así se beneficia psicológicamente al paciente. Para que la persona se reconozca a si misma se trata de no cambiar cejas y órbitas de los ojos pues son esenciales en el reconocimiento de cada rostro.

El trasplante de cara es un injerto de piel que reemplaza alguna parte del rostro de una persona por la de un donante fallecido. No solo una operación resuelve el problema, son necesarias unas cuantas intervenciones quirúrgicas ante de lograr un resultado satisfactorio.

Varios equipos de especialistas en cirugía maxilofacial intervienen en ello. Se necesitan horas de tiempo en salones de operaciones para lograr un resultado eficaz.

Para llevar a cabo el procedimiento se tiene en cuenta el tipo de tejido, la edad, el sexo y el color de la piel del paciente. La piel del rostro de este es sustituida por la del donante además de la grasa que se encuentra debajo de la piel, los nervios y los vasos sanguíneos.

No se incluye en la técnica quirúrgica la sustitución de músculos o huesos. La cirugía puede durar entre 8 y 15 horas, la estancia del paciente en el hospital oscila entre los 10 y 14 días. Una vez que se da el alta hospitalaria al paciente se realiza un seguimiento constante.

Criterios para recibir el trasplante de cara

Malformaciones faciales a causa de

  • Quemaduras
  • Traumatismos
  • Malformaciones congénitas
  • Otras enfermedades que causan deformación facial

Aún en los casos en que, por razones especiales, el paciente deba recibir la totalidad de la piel de la cara, nunca llegará a tener un rostro idéntico al del donante fallecido. La musculatura y los huesos de cada persona tienen sus propias características. La expresión del rostro y la estructura tridimensional de cada persona son únicas.

Una vez que en el quirófano la piel del paciente receptor ha sido quitada, no existe punto de retorno. Si el trasplante fracasara deberá existir una alternativa preparada pues el tejido muscular de quien recibe queda expuesto.

Se considera esta una microcirugía compleja pues existen numerosos vasos sanguíneos y terminaciones nerviosas que deben ser unidas minuciosamente. De ello depende que el tejido trasplantado reciba oxigenación a través de la sangre y mantenga la sensibilidad y motricidad aceptables.

El trasplante de cara constituye un proceder difícil y todo un reto a la medicina actual.

Efectos secundarios indeseables.

La recuperación del paciente una vez terminada la reconstrucción de la cara puede tardar pues es necesario corregir defectos en varias ocasiones. El uso de medicamentos inmunosupresores para evitar el rechazo al tejido trasplantado será como en el caso de cualquier otro órgano, de por vida.

Las consecuencias indeseables pueden ser

  • Enfermedades oportunistas a largo plazo que son muy peligrosas, enfermedades renales y cáncer.
  • Los tejidos trasplantados pueden sufrir necrosis (muerte celular) en cuyo caso hay que sustituirlos por tejidos nuevos e injertos.
  • efectos psicológicos en el paciente que pueden incluir remordimiento, pena, decepción o culpabilidad hacia el donante.

Es por ello que el trasplante de cara se realiza cuando otras alternativas han sido agotadas.

El injerto de piel del propio paciente procedente de la espalda, muslos o nalgas es una opción. Esta técnica desafortunadamente no alcanza resultados satisfactorios en cuanto a movilidad y sensibilidad ofreciendo al rostro aspecto de máscara.

A pesar de todos los escollos que todavía deberá vencer la ciencia para lograr que el trasplante de cara sea una realidad tan efectiva como la que se desea ya se dieron los primeros pasos.

En el momento actual ha sido la solución para personas que habían perdido la esperanza de llevar una vida muy cerca de la normal.

Formar parte de nuevo o por primera vez de la sociedad en la que está insertada la persona tratada ofrece una satisfacción y alegría incomparable.

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