Intento de suicidio por ingestión de cloro. Caso anécdota.

Un intento de suicidio por ingestión de cloro constituye una urgencia médica.

El cloro es un elemento químico muy tóxico para el ser humano.

Este elemento químico está presente en la lejía en forma de sal, el hipoclorito de sodio.

La ingestión de cloro no es el procedimiento más común elegido por la mayoría de las personas que intentan un suicidio.

No obstante se dan casos en personas en las cuales ocurre una enajenación y depresión profunda.

En ciertas circunstancias la persona utiliza cualquier cosa que pudiera atentar contra su vida, incluso el cloro.

La lejía es una sustancia que se utiliza en casi todos los hogares como desinfestante o blanqueador.

Este es el caso que se presenta.

Intento de suicidio por ingestión de cloro. Anécdota de un caso ocurrido en una localidad rural.

La ingestión de cloro produce erosión de la mucosa digestiva de manera rápida y agresiva.

El cloro es muy tóxico además, por ello produce envenenamiento.

Esto quiere decir que una persona que ingiera determinada cantidad de compuestos con cloro sufrirá desde que este cae en la boca.

Las afectaciones en la mucosa de la boca, esófago y estómago son irreversibles.

Mientras más tiempo este el cloro en el organismo más estragos causará.

Además produce un desequilibrio ácido-básico por incremento de cloro en sangre.

El equilibrio ácido-básico en el organismo es fundamental para la conservación de la vida.

Esto depende de la cantidad de cloro ingerido.

El cloro que contiene la lejía se libera de la sal (hipoclorito de sodio) en presencia de ácido.

Como el estómago contiene ácido clorhídrico al llegar la lejía se produce una reacción química.

Como resultado se libera el cloro en forma de gas que es venenoso.

Caso real en condiciones precarias

Se presenta el caso de un paciente que llega al cuerpo de guardia de emergencias del Hospital Rural “Pedro Ballester”, Municipio “1º de enero”, Provincia Ciego de Ávila, Cuba.

Me encontraba prestando servicio social después de haberme graduado de Doctora en Medicina en la Facultad de Medicina “Enrique Cabrera” en la capital del país.

Estaba de guardia, eran las 11 de la noche aproximadamente.

No había corriente eléctrica y apenas contábamos con una luz tenue a partir de un mechero artesanal.

En pleno periodo especial en Cuba en 1993 es traído al cuerpo de guardia del hospitalito rural de esta comunidad un paciente varón.

Tenía aproximadamente 40 años y un cuadro clínico caracterizado por vómitos líquidos con contenido de mucus proveniente del estómago.

El contenido mucoso estaba teñido de sangre y olía evidentemente a cloro.

Mostraba signos de intranquilidad, dolor intenso en epigastrio, ardor en la boca.

Al examen físico, sudoroso, se queja constantemente y babea, el aliento definitivamente confirma la presencia de cloro en su organismo.

Esto fue confirmado por él mismo después.

Había ingerido media botella de lejía (aproximadamente 300 ml).

Inmediatamente y en penumbras, se procede a pasar una sonda nasogástrica para efectuar lavado gástrico.

De esta forma se podría eliminar la mayor cantidad de la sustancia ingerida.

El paciente no coopera pues su intención es la de terminar con su vida así que se hace muy difícil.

Se procede a inmovilizarlo de manos y pies, logrando efectuar la maniobra a la vez que se canaliza vena periférica para colocar venoclisis.

Se comienza a suministrar líquido intravenoso a goteo rápido en aras de hidratar al paciente, eliminar los vómitos con dimenhidrinato y reparar el desequilibrio ácido-básico.

Evolución en centro asistencial de atención secundaria

Una vez estabilizado al paciente se debe enviar a la mayor brevedad posible al Hospital Provincial pues su condición lo requiere.

Para esto es necesario que la ambulancia cuente con combustible necesario y no presente ninguna otra avería, situación común durante esos años.

Entonces se hacía muy difícil que un vehículo reuniera estas condiciones.

Nos encontrábamos a 85 km de distancia entre el hospitalito rural donde sucedió este caso y el Hospital Provincial de Morón.

Media hora después de dar la orden de traslado inmediato la ambulancia se encuentra lista.

El paciente se mantenía con variaciones en su estado de grave a estable.

El paciente es enviado al centro asistencial de atención secundaria y es recibido por el personal médico correspondiente.

Evolución en Hospital Provincial. Incorporación a la sociedad

La situación de alcalosis metabólica producida por el cloro y sus efectos en el organismo  se normaliza en una semana.

Durante este tiempo el paciente estuvo en estado crítico.

Las lesiones que se produjeron en su esófago y estómago por la ingestión de cloro requirieron tratamientos invasivos.

Se le realizaron varias endoscopias evolutivas diagnóstico-terapéuticas.

Fue necesaria la dilatación progresiva de un sector del esófago que quedó estrechado producto de la erosión que el cloro produjo en sus paredes.

También el estómago pagó por esta situación.

Este órgano quedó con parches de disfunción y cicatrices, por lo que el paciente presentará de por vida trastornos digestivos.

No obstante la actuación rápida de todo el personal de salud a pesar de las condiciones precarias en las que realizamos las maniobras, permitió que este no muriera.

Un mes después el paciente es dado de alta.

Conclusión

Después fue necesario un largo proceso de terapia por parte de especialistas en psiquiatría y psicología.

Así se logró reincorporar al paciente a una vida aceptable.

Actualmente se siente agradecido. No obstante se mantendrá con consultas frecuentes.

La repetición de actos suicidas es común.

Las personas propensas a actos suicidas escogen momento y lugar, pasan inadvertidos.

Por esta vez, salvar su vida fue algo increíble, difícil.

Pero fue también un premio que se convirtió en orgullo y regocijo de los que tuvimos en nuestras manos este reto.

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