Los cólicos en el bebé.

Los cólicos en el bebé se definen como un grupo de síntomas que acompañan a la lactancia (fundamentalmente artificial) y que se caracterizan por dolor abdominal intermitente de variados grados de intensidad y para los cuales no puede establecerse una causa orgánica o fisiológica específica.

Cuadro clínico:

Varía desde una ligera molestia abdominal hasta ataques paroxísticos (intermitentes) con llanto desesperado e inconsolable. Casi siempre comienzan después de la alimentación y van “in crescendo” o sea, empeorando, durante el día. En ocasiones aparecen en determinado horario fijo. La cara se enrojece y los bebés pueden llegar a presentar palidez peribucal; durante los ataques de cólicos el lactante flexiona las piernas sobre los muslos aunque también puede extenderlas momentáneamente. Los pies suelen estar fríos y los puños apretados.

Los bebés tienen gran cantidad de gases habitualmente y su salida alivia los síntomas, esto apoya la teoría de que las asas intestinales distendidas por el aire causan cólicos. Se ve con mayor frecuencia en los primogénitos (primer hijo) y comúnmente comienzan a partir de los 15 días de edad pudiendo mantenerse este tan incomodo síntoma hasta el 3º o 4º mes de vida.

Causas.

Existen varios criterios acerca de la posible causa de los cólicos en el bebé. Una de ellas se refiere a la inmadurez fisiológica (normal) del intestino donde no existe quizás la suficiente cantidad o calidad de las enzimas encargadas de la digestión produciendo fermentación y por tanto acumulación de gases en el intestino (meteorismo).

Otras teorías plantean la predisposición constitucional (propia de cada individuo), el hambre, el aire tragado que ha llegado al intestino, una alimentación inapropiada (sea por exceso o por ser rica en hidratos de carbono que fermentan en el sistema digestivo), alergias, reacción a las tensiones del medio que rodea al lactante en el hogar, angustias, miedo o excitación.
 
Diagnostico diferencial.

Ante la presencia de un lactante el examen físico deberá ser siempre exhaustivo, no deberá restársele importancia a cualquier detalle que pudiera ser la diferencia entre la vida y la muerte por ser esta etapa de la vida de los niños la más delicada e importante en la formación de un ser humano sano en el futuro.
Por tanto se realizará un reconocimiento minucioso, completo descartando entidades y afecciones como:

.Enfermedades del SNC (sistema nervioso central).
.Defectos congénitos del tracto gastrointestinal.
.Defectos congénitos del sistema genitourinario.
.Otras causas orgánicas. (Obstrucción intestinal, invaginación, hernias atascadas o infecciones peritoneales).

Diagnóstico positivo:

Una vez descartadas las patologías que requieren atención inmediata por la gravedad que entrañan o la realización de otros exámenes para tomar conductas posteriores y ante un bebé sano con la sintomatología descrita, ante la presencia de cólicos encontraremos a la palpación del abdomen cierta tensión producida por los gases en el interior del intestino, pudiéndose incluso sentir el movimiento de las asas (peristaltismo) al pasar la mano con cierta presión sobre la pared abdominal. Al percutir el abdomen se detecta un sonido hueco debido a la presencia del aire en las asas intestinales. A la auscultación abdominal se podrá encontrar un aumento de los ruidos hidroaéreos (sonidos que producen los líquidos y gases presentes en el intestino en su avance por el mismo).

Ante la duda cuando el cuadro no está bien establecido o existen síntomas atípicos se realizarán exámenes en búsqueda de las patologías citadas arriba y se deberá incluir el tacto rectal cuidadoso.

Tratamiento.

En el caso de los cólicos infantiles no existe tratamiento que proporcione un alivio eficaz.

Aconsejar a la madre sobre la necesidad de la lactancia materna exclusiva al menos en los primeros 4 meses de la vida del bebé podría eliminar en un buen número de casos este molesto síntoma. La leche materna es la única verdaderamente adecuada para los recién nacidos, es propia de cada especie  por tanto contiene los elementos nutritivos necesarios para cada una de ellas, las vitaminas, proteínas, azúcares, grasas y las primeras vacunas que recibe el neonato. El sistema digestivo del lactante está preparado para recibir esta y no otro tipo de leche.

Cuando en múltiples ocasiones es necesaria la introducción de otras leches ante la presencia de determinadas causas o cuando la madre o familiares lo deciden deliberadamente ante la creencia de que la leche no es suficiente o no tiene la calidad adecuada o por motivos de estética, deberá hacerse pensando siempre en cuál es la más efectiva y se tomarán medidas estrictas en cuanto a la cantidad de tomas en el día y el modo de preparación de estas fórmulas, de lo contrario se puede causar daño permanente en el sistema digestivo del bebé que determinará posteriormente un desarrollo nutricional deficiente y recalará en el crecimiento adecuado del mismo e incluso en su desarrollo psicomotor inmediato e intelectual futuro.

Colocar al bebé en posición erguida dando leves palmadas en la espalda una vez que ha terminado de mamar o de recibir su biberón provoca el eructo, así elimina gran parte del aire tragado durante la toma del alimento.
Ante la presencia del cólico se recomienda poner al niño boca abajo sobre los muslos de la madre o persona que lo acompaña, sobre una bolsa de agua tibia, esto podría ayudar a la expulsión de gases o heces fecales.

También puede realizarse esta técnica en la cama.

Los ejercicios pasivos consistentes en flexionar suavemente y repetidas veces las piernas del bebé sobre sus muslos ayudan a fortalecer la musculatura abdominal propiciando la expulsión de los gases. Se brindará apoyo a los familiares y a la madre en específico y se le instruirá en cuanto a la necesidad de contribuir a la mejora de un entorno emocional adecuado en el hogar con su comprensión y paciencia.

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